Recuerdos de Vandelli, por Fernando López Ramón

RECUERDOS DE VANDELLI

En 1977 hacíamos tesis de Derecho público en Bolonia Joaquín Tornos, Pablo Lucas y yo. Conocer a Vandelli, que era asistente de Roversi-Monaco, fue una suerte enorme.
Teníamos un interlocutor al que plantear de manera inmediata los problemas y las ideas que nos surgían en ámbitos tan diversos como la intervención administrativa en materia de precios, los sindicatos o los parques nacionales. Siempre era interesante y útil conversar con él. Políticamente se situaba en el área del eurocomunismo, que
entonces dominaba la izquierda italiana. Manifestaba un talante progresista sin acritud, matizado por una fina ironía y una gran humanidad.
Enseguida nos cautivaron su amabilidad y su generosidad. No sólo nos introdujo en los círculos de colegas de la Facultad y nos invitaba a cenar en su casa, sino que también nos dio a conocer una Bolonia alternativa muy sugerente. Era ameno, afable, sutil, emprendedor, con variados registros y actividades. Por ejemplo, sus relatos de viajes resultaban muy atractivos: en aquella época nos contó sus peripecias para alcanzar el cabo Norte en un 2CV; después cruzaría Sudamérica del Atlántico al Pacífico, llegando a dar conferencias sobre la aventura. Dibujaba cómics de un simpático personaje que me recordaba a Lucky Lucke y que debía tener algo de autobiográfico.
Creo que para él conocernos a nosotros también fue importante. Le servimos de puente para su estancia de investigación en Madrid, donde enseguida conectó con muy variados colegas. Escribió el primer tratamiento jurídico completo sobre las comunidades autónomas, que traduje al español con P. Lucas (IEAL, 1982). Asumimos aquel trabajo queriendo corresponder a las amabilidades del autor, pero también entusiasmados ante las posibilidades de identificar un sistema en el complejo conjunto de reglas contenido en nuestra Constitución.
Los textos de Vandelli siempre te hacen pensar. Creo que nunca le he leído nada que no me obligue a reflexionar. La profundidad no está aquí reñida con la amenidad, con el buen ritmo del discurso que siempre conservan sus escritos. Personalmente estimo que su obra cumbre, por así decirlo, fue “El poder local”, donde analizaba la
trayectoria desde la Francia revolucionaria a la Europa de las regiones; lo tradujeron al español P. Menéndez y J. Suay (INAP, 1992), también bolonios.
Llevaba años luchando contra la enfermedad con entereza y constancia. Últimamente lo veíamos cada vez más debilitado. No obstante, en enero fue una delicia escuchar su lección y también la preciosa loa de su padrino Tomás Font en el doctorado honoris causa de la Universidad de Barcelona. Ya en junio coincidimos en la inauguración de un
congreso en Bolonia y las cosas no pintaban bien. El desenlace era previsible, pero es inevitable la tristeza que nos embarga por la pérdida del colega respetado y del amigo querido.

Fernando López Ramón (*)

(*) Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad de Zaragoza y Presidente de la Asociación Española de Profesores de Derecho Administrativo

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